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Los artesanos de Guatemala plantan cara a las plataformas que se apropian de su trabajo - S Moda EL PAÍS

Artículo/Blog

Pongamos que, navegando por internet, el usuario se dispone a comprar un bolso de piel ‘étnico’ por unos 250 euros. En la web que lo ha localizado, en inglés, se asegura que el bolso ha sido tejido y elaborado a mano por un artesano en Guatemala. Para verificar la veracidad de su procedencia y certificar su patrimonio artístico, en la página aparecen múltiples fotografías con tejedores guatemaltecas en plena faena. Si está comprando en una de estas webs, posiblemente esté perpetrando un robo/timo en toda regla a los artesanos. O bien el bolso será una copia, o bien se venderá un souvenir comprado en Guatemala y sin destinar la parte que debería recibir su productor por su diseño. Lleva años pasando y nadie le había puesto freno. Hasta ahora. “Sabemos que en esos pueblos esos bolsos se venden a los turistas a unos 40 euros. Quién se lleva todo el dinero de la venta es el propietario de la web”, denuncia James Dillon, que junto a Kara Goebel ha fundado Ethical Fashion Guatemala, la primera plataforma y futura web de e-commerce para fomentar el comercio justo con la moda local y que los productores puedan cobrar el copyright que les corresponde.

Dillon y Goebel llevan siete años en el país organizando tours y workshops para turistas con las pequeñas tiendas de Guatemala, y han acabado hartos de ver cómo a los artesanos se les han copiado diseños o pagado poquísimo por su trabajo. “Primero nos dimos cuenta del saqueo artístico. Los turistas iban a las galerías de arte, hacían fotos de las obras, volvían a su país y después ponían a la venta esas fotos en Ebay. Así que dijimos a los artistas que no dejasen fotografiar sus obras para evitarlo. Después ha pasado con los tejedores, luego con las tiendas de piel, etc, etc, etc.”, cuenta. Aprovechando que “la mayoría de los artesanos no tiene acceso a internet o a webs de venta“, Dillon asegura por correo electrónico que se ha estado copiando o comerciando con los productos locales sin el conocimiento de sus productores durante años. “En Guatemala no hay sindicatos u organizaciones que les ofrezcan ayuda en este ámbito, sí que hay ONG’s operando con los indígenas, pero la mayoría es en forma de ayuda médica o asistencia infantil”, lamenta el portavoz de la nueva plataforma. “Sus diseños, de hecho, sí están protegidos”, recuerda el portavoz de Ethical Fashion Guatemala, y remite a los acuerdos de la WTO (World Trade Organization) y la WIPO firmados en las convenciones de París, Roma y Berna sobre la necesidad de patentar sus modelos; así como las exigencias de los artesanos al Gobierno, que  protestaron públicamente en la calle en 2016 para reclamar al Gobierno que se refuercen las leyes y la protección de su patrimonio.

Una de las evidencias de este saqueo indiscriminado es, posiblemente, el caso de una pareja de diseñadores extranjeros que decidió patentar uno de los diseños de unos tejedores locales que habían comprado en un viaje a Guatemela. Al patentar el diseño, prohibieron a los tejedores el seguir trabajando con ese patrón o vender a el mismo diseño a otros clientes. “Si alguien patenta alguno de los diseños de los tejedores mayas, no sólo nos prohíbe seguir produciéndolo, el acto de hacerlo nos convertiría en criminales”, apuntó en las protestas una activista por la propiedad intelectual del patrimonio maya, Angelina Aspuac, de AFEDES.

Para agilizar el proceso que ponga fin a estas malas prácticas, desde Ethical Fashion Guatemal ya se han denunciado unas 64.000 infracciones de copyright solo en Etsy, aunque también se han denunciado más infracciones desde plataformas como Shopify o Google. Gracias a unos bots (programas informáticos que imitan el comportamiento humano) que escanean palabras clave o imágenes previamente seleccionadas, la plataforma ha localizado decenas de miles de infracciones. El proceso que han seguido pasa por contactar directamente con el vendedor para verificar si realmente parte de su porcentaje de venta se destina a los artesanos o cuán transparentes son sus políticas de venta. Si los vendedores no pueden probarlo, se les pide que retiren su web de venta. Con grandes plataformas que aúnan a vendedores y microtiendas, como Etsy, el equipo de Ethical Fashion Guatemala se ha puesto en contacto con los servicios legales de estas empresas, para informarles de que muchos de sus suscritos no respetan los tratados de la WTO. “En Etsy hay reglas muy extrañas para los vendedores en su web. Queríamos hacer esto porque muchos de ellos dicen que sus productos están hechos en Guatemala y no es así. Deben ser conscientes de que no se pueden copiar los diseños y venderlos en su web o tienda. Era la única forma de hacerlo”, asegura Dillon.

Los artesanos, según apunta el portavoz, “son los dueños” de la web en la que comercializarán sus productos. “No les cobramos ninguna cuota. Somos una organización de venta. No todos los artesanos quieren trabajar con nosotros. Algunos tienen conexiones en ONG’s o otras webs de venta y están más avanzados en tecnología”, aclara y especifica que en Ethical Fashion Guatemala hay una red de contactos de unos 1.000 artesanos del país. “Hoy en día a los artesanos se les paga un 20% de los que supone el precio final de venta del producto en algunas webs. Con nuestra web, esto cambiará que el productor se lleve entre el 80 y el 90% de los ingresos. Es un gran cambio”, vaticina.

Editorial: 
EL PAIS
Autores: 
Noelia Ramírez
Foto/Imágen: 

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